Y todavía sigue la luz encendida
La luz de ese despacho donde no podía entrar si no era invitada por ti,la luz que me decía que estabas trabajando
la luz que iluminaba el pasillo para que no tuviera miedo
esa misma luz que ahora me hace pensar en tiempos pasados,
que me hace creer que al cruzar el umbral de la puerta estarás ahí sentado,
me reñirás por ir descalza y por seguir levantada,
o por acabar de levantarme y no haber hecho nada,
pero esta vez, al asomarme por la rendija, no estabas,
por un instante había olvidado todo este último año,
sentí un vuelco en el corazón,
algo que me oprimía hacía dentro
que casi no me dejaba respirar,
y de repente, de la nada,
como si de un manantial hallado en una roca se tratará
una lagrima surca mi mejilla
y me hace ver que te sigo echando de menos
y que cada vez duele menos.


3 comentarios:
y seguirás echándole de menos toda la vida por el simple hecho de que le quieres. Pero no te preocupes, porque eso es bueno (así que si te sale llorar, llora, porque habrá un día en que recordarás algo de él que hará que sonrías)
Como siempre muy acertada nena
Qué bonitas tus palabras... Eso es arte; pero no lo que escribes, sino lo que sientes. Exáctamente eso.
Besitos, nena:
Xan.
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