miércoles, mayo 02, 2007

Y todavía sigue la luz encendida

La luz de ese despacho donde no podía entrar si no era invitada por ti,
la luz que me decía que estabas trabajando
la luz que iluminaba el pasillo para que no tuviera miedo
esa misma luz que ahora me hace pensar en tiempos pasados,
que me hace creer que al cruzar el umbral de la puerta estarás ahí sentado,
me reñirás por ir descalza y por seguir levantada,
o por acabar de levantarme y no haber hecho nada,
pero esta vez, al asomarme por la rendija, no estabas,
por un instante había olvidado todo este último año,
sentí un vuelco en el corazón,
algo que me oprimía hacía dentro
que casi no me dejaba respirar,
y de repente, de la nada,
como si de un manantial hallado en una roca se tratará
una lagrima surca mi mejilla
y me hace ver que te sigo echando de menos
y que cada vez duele menos.